La historia de Frida Añez en Carabobo a partir de 1950

Este blog nos narra la historia de una mujer que marcó de forma única la cultura en Valencia, Estado Carabobo entre 1950 y 2000

25 de junio de 2012

Con los homenajes a María Teresa Castillo recientemente fallecida, Presidenta vitalicia del Ateneo de Caracas, mujer símbolo de la cultura en el país y la publicación de la Biografía de Miguel Arroyo, la cual se lee "como una figura para la reconciliación nacional" según palabras de su autor Diego Arroyo Gil viene a mi mente Frida Añez y su labor por la cultura carabobeña y del país mismo, pues la Exposición Internacional del año 1955, año del Cuatricentenario de Valencia, fue una hazaña no lograda en Caracas sino en una pequeña ciudad de provincia, Valencia, por lo que sobre la base de uno que otro artículo sobre María Teresa Castillo, coloco el nombre de Frida agregándole su actuar personalísimo, que la convirtió en la mujer de la cultura carabobeña y de los artistas del fuego, como la señora Castillo lo fue de los teatreros y del Ateneo de Caracas, sus obras más reconocidas.

Frida Añez

María Teresa Castillo                                          Miguel Arroyo

Frida Añez parecía eterna o que nunca la iba a pasar nada. Siempre estaba allí. Su opinión, habitualmente mesurada, era digna de tomarse en cuenta.  Su semblante sonriente, su menuda contextura y voz delicada no daba pistas para imaginar la edad que realmente tenía o a lo mejor no parecía tener una en especial pues era "inmortal". Esta venezolana, nacida en Valencia desde muy joven se ligó a la cultura para toda su vida, sin dejar de lado su condición de Gerente  Administrativa de Cerámicas Carabobo. Esposa del Ingeniero húngaro Janos Magasrevy, llegado a Venezuela en la diáspora de verdaderos profesionales excelentemente preparados que llegaron al Trompillo huyendo del horror de la Segunda Guerra Mundial, más aún los que huían de la bota soviética a que fueron condenados.  Ambos coincidieron en la fundación de Cerámicas Carabobo en 1956 e hicieron una labor de ayuda a los artistas del fuego y a los Salones Nacionales de dichas especialidades a partir de los años 70, cuando surge el Salón Nacional creado por Oswaldo Vigas en 1971 cuando como Director de Artes Plásticas del INCIBA presidido por Alfredo Tarre Murzi (Sanín),  hizo realidad la petición de sus amigos los artistas Humberto Jaimes Sánchez y Marcos Castillo. 

Si una palabra define a Frida Añez es acción; porque la actividad, o mejor dicho, la proactividad fueron sus señas más resaltantes cuando no se daban cursos a gerentes. 

Acción, porque Frida no dudó nunca en levantar su voz como mujer independiente, en tiempos cuando hacer algo así implicaba ser rechazada o estigmatizada por la sociedad, durante las primeras décadas del siglo XX, sobre todo en la cerrada sociedad valenciana
no siendo ella de la llamada "prosapia valenciana" que en un momento la miraba de soslayo.Eso no le importó, y su voz de locutora muy joven estuvo al lado de las causas que consideró justas, igual que como integrante del famoso Orfeón Valencia.
Acción, porque hablar de los pioneros del mecenazgo de las industrias, concepto moderno en Venezuela, es hablar de Frida Añez: fue como ya dije una de las primera locutoras de radio, en la sectaria y prejuiciada Valencia, secretaria de una transnacional de refrescos y luego organizadora del nuevo Ateneo de Valencia, como integrante de la Junta Directiva que solicitó los terrenos en la Av. Bolívar, presidida por Doña Lucila Arnao de Marín, y en compañía de Luis Eduardo Chávez, Braulio Salazar, el Ing. Carlos Luis Ferrero Tamayo y toda la comunidad valenciana, quienes llevaron a licitación la construcción de la nueva sede del Ateneo de Valencia, ganando el grupo de arquitectos encabezado por  José M. Galia, en una Valencia que no desmeritaba el aire de modernidad que se respiraba en el mundo, pues en sus urbanizaciones,  se notaba la presencia de esos inmigrantes de alto profesionalismo que constituyeron las empresas de la llamada "Ciudad industrial de Venezuela",  donde se construyeron obras que hacían de Valencia una ciudad distinta a las demás de la provincia y a los artistas que recibían formación de aquellos que ganaron los Premios Oficiales de Arte instituídos por Miguel Arroyo, Director excelso del Museo de Bellas Artes durante 17 años justo en esa década de los 50-60  y el Ministerio de Educación Nacional. Arroyo además de artista  entre otras muchas cosas fue pionero de la cerámica a la que enalteció reconociendo y promoviendo la labor de los profesionales de las artes del fuego que llegaron de Alemania y la Europa del Este como leemos en los ganadores de la Sección de Artes Aplicadas de dichos Salones Oficiales, la cual al finalizar en 1969 se instaura en Valencia como especialidad premiada en el "Salón Arturo Michelena"  con el apoyo del Ateneo de la ciudad, y a partir de 1971 se establece definitivamente gracias al trabajo de Marcos Castillo en la Universidad de Carabobo que acepta el reto de organizar el salón nacional que premia a los artistas del fuego hasta el presente. La UC carente de una Facultad de Humanidades más no de artistas junto a Cerámicas Carabobo
logra que ese premio tenga la prestancia de que dispuso hasta el año 2000.
Esa ciudad placentera,  que fue Valencia en los años 1950 se convirtió en los 70 en la ciudad de mayor desarrollo habitacional del mundo y siempre  Frida Añez estaba allí inyectando nuevos brios y abrieron las puertas a nuevas tendencias y figuras de las artes acordes con los tiempos que corrían, en medio de una ciudad que por su desarrollo industrial podría ser inhumana por la
presión materialista de los emporios industriales que en ella funcionaban.
Acción, porque no se puede mencionar la palabra cultura en Valencia, sin que de alguna manera se asocie a Frida Añez de Magasrevy con esa parte tan importante del acontecer nacional: el Ateneo de Valencia y sobre todo en su monento cumbre e irrepetible: la Exposición Internacional de 1955 que es toda ella, como declaró Braulio Salazar, toda su concepción, sus antecedentes y diseño estuvieron asociados a su persona pues cada miembro de la Junta Directiva que encabezaba dio lo mejor de si en una exitosa labor de conjunto. De hecho, a pesar de dejar la Presidencia en 1956 siempre ayudó a la institución
y a sus ex-presidentas, y extendió su mecenazgo a los salones de las Artes del Fuego a partir de su creación.
Acción, porque otro de sus impulsos decididos fue apoyar a hombres que como Mariano  Díaz le presentaban sus proyectos extendiendo su ayuda a Caracas, en la capital junto a Pedro León Zapata y en Valencia con Oswado Vigas cuando decidieron hacer cerámica (Vigas) o murales a cuya disposición colocó  todo el equipo de maestros ceramistas y hornos de Cerámicas Carabobo para lograr entre otras cosas el Mural que hoy vemos agredido en la salida de la UCV sobre los Forjadores de la venezonalidad y el que se encuentra a la entrada del Ateneo de Valencia.
No hubo rueda de prensa de las artes del fuego y la cultura valenciana donde no estuviera presente esta gran dama mecenas, siempre declarando, apoyando, siempre dando una palabra de aliento o concediendo alguna entrevista. En estos casos, era una mujer serena, optimista y por mucho que el periodista inquiriera o la incitara a dar una opinión radical, su sagacidad convencía al reportero con una amplia sonrisa y con la franqueza y dulzura de las personas que han vivido.
Acción, porque igualmente Frida Añez acompañó las gestas culturales más importantes del país relacionadas con las Artes del Fuego y al quehacer de la empresa privada en una ciudad industrial como lo es: Valencia, ya sea fundando la UNITEC, apoyando al Dividendo Voluntario para la Comunidad, a "Egreamigos" de la UC, AMAS o cualquier iniciativa  que ameritara su colaboración... No hubo exposición en la que no acompañara a las otras grandes damas que presidieron el Ateneo de Valencia  hasta 1991 y luego exigían respeto a los derechos y moral de la institución que ya iniciaba su declive, hoy envilecida.
Todo ese contacto suyo con el mundo empresarial trajo consigo importantes relaciones y amistades con las personalidades más resaltantes de ese sector que relacionó con las figuras del arte y lo creativo: escritores, pintores, músicos, poetas fueron recibidos por Frida Añez de Magasrevy, a quienes solucionó problemas para que continuaran o promovieran sus trabajos.
A su vez, recibió las más importantes condecoraciones, no solo regionales sino nacionales 

Acción, porque aun después de su inesperado silencio, sobrevivirá a Frida Añez un legado importante y un estímulo a las causas de la mujer, a las causas de la justicia social y a las causas de la cultura, pues durante toda su vida fue una promotora  cultural ligada al crecimiento intelectual de su país, sin distinción de clases ni apellidos, pues ella fue una mujer que se hizo a puño y trabajo propio. 
 Frida Añez de Magasrevy no era una pasión por las artes del fuego solamente, sino por las artes plásticas a las que aportaba su ayuda a través del Salón "Arturo Michelena" del Ateneo de Valencia , la literatura con la creación de los "Cuadernos Cabriales"creados en su gestión en 1954 por iniciativa del poeta Felipe Herrera Vial, la hoy depredada Biblioteca "Dr.Enrique Tejera" donada por el mismo , el ballet de la Escuela de Nina Nikanarova y el teatro cuando como María Teresa Castillo se dio cuenta del desprecio por esta expresión tan importante del arte y,  la música, representada en el apoyo a su amigo el excelente violinista Maurice Hasson y los inolvidables conciertos ya fueran en el Teatro Municipal promovidos por la Asociación de Música de Valencia inexplicablemente omitida de los cronistas culturales, o los de Maurice Hasson en la sede de la Corporación Cerámicas Carabobo. 
Hasta donde alcanza mi información, Frida Añez jamás pintó un cuadro ni nada semejante. No sé si escribió un libro que en su silencio y su mirada de muñeca de porcelana siempre sonriente no nos quiere confesar; probablemente su producción literaria sólo esté configurada por entrevistas, discursos y correspondencia, un material que debería ser rescatado y publicado, porque conozco su riqueza en referencias inéditas a nuestros quehaceres culturales y empresariales carabobeños; pero, en cuanto a realidad sustantiva, la obra de Frida Añez va mucho más allá de la marca dejada en nuestra historia por su personalidad de facetas apasionadas, encantadoras y a veces también vulnerables. En efecto, ella fue una creadora en un sentido muy especial: creó las condiciones para que otros realizaran sus propias obras; es una forma de creación discreta, pero también quizá la menos egoísta que pueda concebirse.Como María Teresa Castillo y Miguel Arroyo en Caracas, fue el pilar emocional, por así decirlo, del Ateneo de Valencia en la década de los 50 sobre todo en la celebración del Cuatricentenario de la ciudad y gracias a su tesón y habilidad política pudo mantener este foco del pensamiento libre aún en tiempos de dictadura y a lo largo de décadas, en las que las Presidentas de la institución que le siguieron no cayeron en el juego político a pesar de que se alternaron gobiernos de diferentes tendencias. Mucho se ha escrito sobre su contribución al desarrollo de las artes del fuego y, en sus días más tempranos, al hacer comprometido con los derechos de la mujer,pues llegó a sitios donde las pacatas de apellidos de prosapia no llegaron, pero muy poco, o tal vez nada, respecto a esa destreza suya para pulsar adecuadamente una compleja red de relaciones que condujeron a mantener el equilibrio y persistencia de una institución empresarial que apoyara a la cultura como no se conocía hasta esos momentos, que hizo parte y razón de su vida.
La importancia que se me presentó de enlazar estos tres personajes íconos de la capacidad del gerente venezolano de los años 50 al 80, me llegó como una LUZ que me lleva a compartir mi testimonio como venezolana formada entre los años 58-73 que ninguno de los tres era un "burgués", apátrida, pitiyanqui" que hoy quieren adjudicarles, todo lo contrario, María Teresa Castillo era una mujer pobre de Cúa, Frida una muchacha de los tremedales vecinos al Cabriales, y Miguel Arroyo se formó a si mismo con un ímpetu y fe en sus sueños que siempre colocó al servicio de VENEZUELA, incluso de sus culturas originarias en el Museo de Bellas Artes y en sus libros y exposiciones como la que organizó al final de su vida en el año 2000 sobre "El Arte Prehispánico de Venezuela" de la mano de la antropóloga e historiadora Henriqueta Peñalver Gómez, impresionante mujer que dejó en Valencia una huella que nadie puede borrar pues la hizo como alumna y seguidora de Luis Beltrán Prieto Figueroa, del pensamiento en pro de la difusión y rescate de la cultura e historia nacionales sin distinciones, pues esos eran los credos de esas figuras hoy olvidadas u omitidas por la barbarie que los redujo en sus posibilidades de acción, sin lograr eliminarlos, o les niega su reconocimiento, cuando ellos sobre todo María Teresa Castillo fue comunista, estuvo presa y fue amiga de Fidel Castro. Frida Añez por su parte luchó con las ex-presidentas por  el Ateneo de Valencia y por el Salón Nacional de las Artes del Fuego, desde 1995 despojado de su condición de Salón Nacional al mismo nivel que los dados en otras especialidades, hoy simplemente Salón de la Universidad de Carabobo y nacional porque participan artistas de todo el país. Ateneo y Salón operaron como unos de los más importantes centros de creatividad y encuentro cultural de Venezuela y Latinoamérica. Para entender esta afirmación en sus justos términos, nada más sería necesario recordar que la figuración de Venezuela en el mapa de las artes del fuego  mundialmente se logra gracias al Salón Oficial creado por Arroyo continuado en el Salón Nacional sobre todo entre 1971- 2000 cuando ella y su esposo se retiran de la actividad empresarial y pública, en cuya institucionalización jugó un papel clave su liderazgo moral e intelectual. En la segunda mitad del siglo XX, decir cultura, era evocar al Ateneo de Caracas, y en su corazón estaba María Teresa Castillo. Era decir Miguel Arroyo y el Museo de Bellas Artes, era decir Sofía Imber y el Museo de Arte Contemporáneo más rico de la América Latina y
en la provincia el Ateneo de Boconó, el de Valencia y el Salón Nacional de las Artes del Fuego, donde de verdad se premiaron los grandes artistas de la especialidad.
La ignorancia que los jóvenes que desde 1992 creen que Venezuela es ese país de "nulidades engreídas" y militarismo del peor no conocen estos hombres y mujeres que se entregaron en cuerpo y alma a forjar la patria. Mucho se ha dicho contra ellos, dígame en Valencia ciudad de traiciones, donde imberbes ignorantes puestos en los cargos culturales por la palanca política y el clientelismo universitario se dan el lujo de criticarlos sin siquiera saber quiénes en verdad fueron. Por eso termino con una excelente confesión del autor de la biografía de Miguel Arroyo, Diego Arroyo Gil, (que no tiene ningun parentesco con el biografiado):
"Confieso algo terrible, no sin vergüenza: a lo largo de estos últimos años creí sentir desprecio por Venezuela. Estaba malamente equivocado. Escribir la biografía (de Miguel Arroyo) me ayudó a comprender que el desprecio que sentía y siento no es por ella, sino por aquellos que han intentado destruirla. Como Miguel Arroyo (María Teresa Castillo y Frida Añez) soy un enamorado de mi país. Decírmelo en voz alta ha supuesto una catarsis impresionante, profundamente agradecido además de esperanzado. Creo firmemente en la capacidad de la nación para regenerarse"..."En el trancurso de esos meses, Miguel Arroyo (como para mi ha sido tener y leer su archivo personal para hacer este blog sobre Frida Añez) se fue convirtiendo en una presencia diaria. De tanto reflexionar y formularse preguntas, el biógrafo termina por hacer aparecer ante si a la persona sobre la que escribe e incluso acaba por conversar en silencio con ella. No se trata de nada esotérico ni mágico, sino de una compenetración interior. El biógrafo quiere arrancarle al OLVIDO una fragmento de belleza que éste ha insistido tercamente en secuestrar para su reino. HAY PERSONAS QUE ES MEJOR NO OLVIDAR, PUES SU RECUERDO ES TOXICO PARA EL ALMA. MIGUEL ARROYO (MARIA TERESA CASTILLO Y FRIDA AÑEZ CON LUIS EDUARDO CHAVEZ ENTRE OTROS) NO ES UNA DE ELLAS" ("MÉNDEZ, CARMEN VICTORIA. "Miguel Arroyo se lee cpmo una figura para la reconciliación nacional" IN: El Nacional 23 de junio de 2012 pág. Escenas/Cultura 12)

Y sin modestia finalizo, ¿qué diré yo que conocí a los tres en plena vida y disfruté desde muy joven de su estima y hacer cultural viendo ahora en mi vejez, la barbarie que se impuso como si el mal del inconsciente venezolano fue derramado y materializado por un hombre que violó el cofre de la Pandora criolla y aglutinó a su alrededor todo aquel que, aunque vivía del estado, tenía su corazón de piedra o rumiaba sus complejos, contrarios en todo a lo que aquéllos grandes venezolanos creyeron e hicieron en pro del país, el cual es hoy pasto de venezolanos o de otras naciones a quienes recibimos sin saber quienes en verdad eran y qué querían, que se entregaron al mal y se dedicaron a vengar sus complejos y resentimientos en quienes somos sus iguales, porque en este país todos fuimos humildes, pueblerinos pues hasta Caracas no era la metrópolis que hoy de forma terrible es...y que gracias a hombres y mujeres de los años 40 hasta el 70 hicieron de esta Venezuela una nación de esperanzas y desarrollo?



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