La historia de Frida Añez en Carabobo a partir de 1950

Este blog nos narra la historia de una mujer que marcó de forma única la cultura en Valencia, Estado Carabobo entre 1950 y 2000

21 de febrero de 2015

¿Qué sucedía en el mundo de la literatura universal en esa década de los 50....?

Diario ajeno: Una cura de silencio

Cesare Pavese | Foto: Cortesía
Cesare Pavese | Foto: Cortesía
“A sus cuarenta y dos años Pavese se encuentra encumbrado en su carrera literaria: gana el premio Strega, la más importante distinción en novelística italiana, y sus trabajos como poeta, traductor y narrador gozan de buena aceptación”

A principios de 1950, la correspondencia de Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 9 de septiembre de 1908 - Turín,27 de agosto de 1950), fue un escritor italiano, uno de los más importantes del siglo XX.no parece dar cuenta del estado de angustia en que se debatía el escritor italiano. Sin embargo, las cartas fechadas a partir de mayo y las postreras de su fatal agosto están salpicadas de pistas premonitorias que asoman el oscuro laberinto por el que transita un hombre que en silencio planifica su muerte: “hace mucho tiempo que comprendí que mi suerte es abrazar sombras”.
A sus cuarenta y dos años Pavese se encuentra encumbrado en su carrera literaria: gana el premio Strega, la más importante distinción en novelística italiana, y sus trabajos como poeta, traductor y narrador gozan de buena aceptación; pero muy adentro suyo yace en una sima que lo hace desdeñar cualquier aplauso: “Saluda a Federica y agradécele su esquela y dile que, si Dios me ha dado grandes dotes, también ha dado el cáncer a muchos, a otros los ha creado tontos y a otros los ha hecho caer de pequeñitos… No acabo de ver dónde está tan gran bondad”. Su ánimo corrosivo se destila en sus cartas finales; éstas, por cierto, son más breves y contundentes, como la fechada el 23 de agosto, donde rechaza la invitación de su amigo Bona Alterocca para encontrarse en algún momento: “No. Tengo otras cosas en la cabeza. Hace falta una cura de silencio. Lo siento pero, si de algo entiendo, es de esto”. Días antes ambos se habían visto; de ese encuentro Alterocca recuerda a un Pavese vencido, un hombre que le confesaba ya no resistir más, alguien dispuesto a acabar con su propia historia: “no tengo nada ya nada que hacer, la parábola se ha cerrado. Artísticamente he llegado a lo máximo que podía; el resto no existe”. Antes de despedirse, con un sonrisa aparentemente relajada, mientras miraba las tranquilas aguas del Po comentó que no le gustaría ahogarse: “mejor el veneno”. No se vieron más. 
Sólo las misivas a las hermanas y a las actrices norteamericanas Constance y Doris Dowling están escritas desde cierto sosiego; aunque en varias reafirma su dolorosa nostalgia amorosa por Constance: “Te amo. Querida, Connie, sé todo el peso –el horror y la maravilla– de esta palabra, y sin embargo te la digo, casi con tranquilidad. La he usado tan poco en mi vida, y tan mal, que es casi nueva para mí”. Constance y Doris se devolverán a Hollywood después de hacer vida en Italia; a lo lejos, Cesare Pavese intentará escribir un guión para ellas, un intento cinematográfico que quedará inconcluso.
Una mujer más aparecerá en las últimas páginas del escritor, la llamará Pierina, una muchacha de Bocca di Magra, y ante ella se confiesa en su desamparo: “Estoy, como suele decirse, al final de mi vela (…) No se puede quemar la vela por los dos cabos –en mi caso la he quemado toda por un solo lado y las cenizas son los libros que he escrito”. Cuando esto escribe, Cesare Pavese ya se encuentra en la fase más aguda de su crisis depresiva. Meses antes había anotado: “este año he tenido un repentino derrumbamiento que me ha dejado viejo o niño”. El 25 de agosto, días antes de su suicidio, le escribe a un destinatario en Turín: “hay asuntos míos que me parten el alma, estoy hecho pedazos, no tengo ganas de ver a nadie y pagaría a peso de oro un asesino que me acuchillase en medio del sueño”.
El asesino soñado se desdoblará de sí mismo la noche del 27 de agosto y emprenderá la acción encomendada por su álter ego, el mismo que había decidido callar y emprender la salida del laberinto sin escribir una palabra más:
“Tutto questo fa schifo.
Non parole. Un gesto. Non scriverò piú”.

15 de febrero de 2015

Desde el Concejo Municipal, liderado por un hombre que no puede olvidarse: Don Teodoro Gubaira, colaboró con Exposición Internacional de Valencia, obra de la menuda Frida Añez, Presidenta inmortal del Ateneo de Valencia, y Oswaldo Vigas bregando con L´ecole de Paris para traérsela. ¿Quién iba a pensar ver a Picasso, Leger, Magritte, y Diego Rivera -con permiso de Frida Kahlo-, en comparsa con Victor Vasarely, y Roberto Mata, por la Calle Vargas, del brazo de Braulio José de las Cocuicitas! por allí la menuda y gran intelectual Mary Szuarzemberg brujuleaba

Trinchera
Valencia cumple años
Valencia cumple años (2346035) 
Notitarde 13 de febrero 2015 pág. OPINION/6
Fuimos convocados por el señor Alcalde Cocchiolla a participar en la comisión para la celebración del cumpleaños la ciudad. ¡En cualquier fecha la ciudad cumple un años cada año! En Valencia sus orígenes son un tópico familiar. En 1955, el General Pérez Jiménez celebró el Cuatricentenario, era estrategia del régimen para distribuir la atención del Nuevo Ideal Nacional, a las ciudades de Venezuela, celebrarles su Cuatricentenario. Luego de Barquisimeto en 1952, le tocaba a Valencia (1955) y según Monseñor Adam, la fecha seria el 25 de marzo, pues el calendario católico así lo indica, más no los documentos. Celebrar está bien. Los problemas surgieron, en 1955, pues los opositores a la dictadura -que no eran pocos y muy ilustres-, comenzaron a echarle pelos al caldo, y en los corrillos de la Plaza Bolívar, se reían de la celebración que el General Pérez había dispuesto. Sin embargo se contentaban porque significaba la construcción de muchas y muy útiles obras para la ciudad, autopistas, colegios, clínicas, escuelas, etc. Que ningún Concejo Municipal estuvo dispuesto a perder. El Cuatricentenario y el General Ricardo Arroy» Lüdert, le dejaron a Valencia nueva infraestructura, comenzando por cloacas que en pleno siglo XX, no tenía. Desde el Concejo Municipal, liderado por un hombre que no puede olvidarse: Don Teodoro Gubaira, colaboró con Exposición Internacional de Valencia, obra de la menuda Frida Añez, Presidenta inmortal del Ateneo de Valencia, y Oswaldo Vigas bregando con L´ecole de Paris para traérsela. ¿Quién iba a pensar ver a Picasso, Leger, Magritte, y Diego Rivera -con permiso de Frida Kahlo-, en comparsa con Victor Vasarely, y Roberto Mata, por la Calle Vargas, del brazo de Braulio José de las Cocuicitas! por allí la menuda y gran intelectual Mary Szuarzemberg brujuleaba. Por otra parte, y bien asesorado, Don Teodoro Gubaira, trajo a Valencia después de toda una vida de exilio, a José Rafael Pocaterra. El Canto a Valencia, fue el canto del cisne, a los pocos días murió el poeta. El Centro de Historia encargó a nuestro inolvidable hermano Rafael Enrique Casal Heredia, ilustre Senador por Carabobo, para que el Senado le abriera las puertas del Panteón Nacional al eximio escritor, deber aún pendiente. Ojalá con el Gobernador Ameliach al frente, conduzcamos las cenizas al Panteón. El Canto a Valencia, valió todo el esfuerzo del Cuatricentenario! Y del inolvidable Don Teodoro Gubaira! Al amigo Cocchiola le ha tocado una época de vacas flacas, por mucho espíritu que tenga, es difícil la lucha. Presenté a la Junta tres necesidades de tipo cultural: la edición del nuevo Libro de Poetas y Prosadores Carabobeños, para seguir la labor de Luis Guevara y Enrique Groscors hijo (1955), libro que me los robó un sinvergüenza, pero lo recuperé gracias a Dios, pues la Dra. Doña Lourdes de Bouquet, científica e intelectual, universitaria, me repuso el libro, procedente de la biblioteca familiar, pero hay que ponerlo al día, propusimos a nuestro amigo, el poeta Luis Alberto Angulo, quien tiene una labor extraordinaria en el registro de poetas de la Universidad de Carabobo.

Y de Carabobo, para que lo haga,también la edición de Nicolás de Herrera y Ascanio, hasta el momento sin dudas, el Primer escritor venezolano valenciano de pura cepa, y el Catalogo General del Salón Michelena, donde figuran los pintores que han expuesto en el salón orgullo de Carabobo. Se eligió por Secretario Ejecutivo némine discrepante, al Arq. Pedro Dohuai Toledo, conocido por sus extraordinarias dotes personales, Secretario General. ¡Mucho Éxito!


8 de febrero de 2015

Enrique Sardá expone piezas inéditas, creadas entre 1948 y 1960. Un trabajo que refleja los primeros pasos del arte abstracto en Venezuela...período muy significativo, no solo dentro del proceso de construcción del discurso plástico de Enrique Sardá, sino también en la definición originaria del arte moderno en Venezuela”. Esa fue la época en la que el artista pudo plasmar su visión, moldeada en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas. El instituto tenía un atraso en sus programas, lo que causó que Sardá, junto con sus compañeros Pedro León Zapata, Celso Pérez, Luis Guevara Moreno, Sergio González y Raúl Infante, fundaran La Barraca de Maripérez, agrupación que viajó a México en 1947 con la intención de ampliar sus horizontes.

Enrique Sardá le da libertad plena a las obras secuestradas por su autocrítica

Foto Archivo El Nacional
Foto Archivo El Nacional
El pintor exhibirá en la galería Odalys algunas de sus piezas inéditas, creadas entre 1948 y 1960. Un trabajo que refleja los primeros pasos del arte abstracto en Venezuela 
Enrique Sardá es un artista ermitaño. Su timidez y autocrítica lo llevaron a esconder sus pinturas durante años. Esos lienzos, secuestrados por su humildad, resultaron ser vestigios de los primeros pasos del arte abstracto en Venezuela. Más de medio siglo después, las obras ven luz en la galería Odalys en Caracas.
Fue su sobrino, el fotógrafo Manuel Sardá, quien se volvió cómplice de la curadora Odalys Sánchez de Savaro para que, luego de 8 años tratando de contactar al artista, fuera posibleEnrique Sardá, los años tempranos.
La exposición está integrada por 34 pinturas de diversos formatos que registran los inicios de la carrera del artista plástico. Sánchez hizo una selección de piezas creadas entre 1948 y 1960. “Se trata de un período muy significativo, no solo dentro del proceso de construcción del discurso plástico de Enrique Sardá, sino también en la definición originaria del arte moderno en Venezuela”.
Esa fue la época en la que el artista pudo plasmar su visión, moldeada en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas. El instituto tenía un atraso en sus programas, lo que causó que Sardá, junto con sus compañeros Pedro León Zapata, Celso Pérez, Luis Guevara Moreno, Sergio González y Raúl Infante, fundaran La Barraca de Maripérez, agrupación que viajó a México en 1947 con la intención de ampliar sus horizontes.
De esa experiencia se muestran los lienzos cubistas que realizó Sardá en su habitación. “El profesor de la escuela de arte a la que asistimos nos pidió que dibujáramos esculturas, cosa que hacíamos en Caracas. Decidí romper los esquemas y eso molestó al tutor. No fuimos más a la escuela, me encerré en el cuarto de la pensión donde me hospedaba y le di rienda suelta a mi propuesta”, recuerda.
De ese entonces nacieron Guitarra y frutas, Autorretrato, Mujer sentada y Manzana, fin, metamorfosis, obras en las que utilizó técnicas de óleo, grafito, tinta y acuarela sobre papel.
Debido a que su arte no cumplía con las convenciones de la época, Enrique Sardá formó parte del Taller Libre de Arte, un punto de encuentro en el que se gestaron formas alternativas de expresión artística y que dio espacio a las corrientes marginadas. En esta etapa su obra seguía centrada en la figura femenina y la fauna doméstica, entre otros temas que son planteados desde lo abstracto.
Las piezas se encuentran a la venta en la galería. Sardá perdió la pena, está dispuesto a desempolvar todas sus obras y “hacer cinco exposiciones más, por lo menos”.

7 de febrero de 2015

Pedro León Zapata, el artista, formado en Caracas y México, donde en los años cuarenta aprendió la técnica de los muralistas de ese país. Esa experiencia se manifiesta en Conductores de Venezuela, el mural inaugurado en 1999 en la autopista Francisco Fajardo, en el que aparecen Simón Bolívar, Armando Reverón, Teresa de la Parra y José María Vargas, entre otros. Fue ejecutado según diseño de Zapata en la Corporación "Cerámicas Carabobo" en Valencia durante la gestión de Gerente Administrativa de Frida Añez.

Pedro León Zapata | Foto: Archivo
Falleció Pedro León Zapata.Su esposa, Mara Comerlati, confirmó la
información

La conciencia del país fue dibujada con la pluma de Pedro León Zapata

 El caricaturista Pedro León Zapata, en una entrevista por los 40 años de Zapatazos | Foto: Manuel Sarda. /El Nacional/ 19-02-2005
El caricaturista Pedro León Zapata, en una entrevista por los 40 años de Zapatazos | Foto: Manuel Sarda. /El Nacional/ 19-02-2005
El Poliedro de Caracas fue escenario en 1981 de un acto en honor del pintor que supo reflejar en su obra la realidad de Venezuela por más de 50 años

Pedro León Zapata fue un comunicador masivo. Para constatarlo basta recordar el acto realizado en su honor el miércoles 25 de noviembre de 1981, en el Poliedro de Caracas, donde dos meses antes se había presentado la agrupación británica Queen.
No fueron los acordes de “Bohemian Rhapsody” los que sonaron bajo esa cúpula, sino la música de Serenata Guayanesa, Lilia Vera, María Teresa Chacín, Alí Primera, Gualberto Ibarreto y Un Solo Pueblo, entre otros.
Viva Zapata se llamó el homenaje al pintor nacido en La Grita en 1929. “Será un espectáculo coherente, no una sucesión de cantantes y grupos. La dirección artística está a cargo de Antonio Constante y como animadores actuarán José Ignacio Cabrujas y Simón Díaz”, anunció El Nacional entonces sobre el evento en el que también estuvieron presentes Miguel Otero Silva y Jacobo Borges.
Para facilitar el traslado de los asistentes se dispusieron 15 autobuses. Y es que se esperaba una multitud para celebrar a quien había obtenido recientemente el Premio Nacional de Artes Plásticas.  El evento es recordado con nostalgia por Miguel Ángel Bosch, de Serenata Guayanesa. “Zapata después estuvo con nosotros como presentador en el concierto por los 25 años del grupo. Por suerte lo tuvimos muchos años. Hoy nos deja. Se va, pero lo alcanzaremos más tarde. Se va para preparar lo que haremos allá arriba”, dice el músico.
Varios años después del multitudinario concierto, el humorista aún tenía dudas de la repercusión de su trabajo. A principios de los noventa afirmaba que, como muchos pintores, tenía la creencia de que la obra deseada no tenía ningún público.  “Es decir, no es que no pueda ser entendido por un conglomerado sino que quien la entiende no ha nacido todavía”, señaló.
Pero desde hace años no eran pocas las personas que se sentían identificadas con los famosos "Zapatazos", que desde hace cinco décadas publicaba en El Nacional. “Hay cosas que yo quisiera decirle al país que él dice por mí”, dijo en 1984 Asunción Márquez, vendedora de hamburguesas en Catia que era una leal seguidora de las caricaturas y celosa coleccionista del trabajo del también Premio Nacional de Periodismo. Los enmarcaba y guardaba con mucho esmero.  
El pintor Jacobo Borges considera que el país pierde una mente lúcida. "Es algo muy doloroso, especialmente por el momento en el que estamos. Él es más que un caricaturista, él es un artista total. Estaba unido a una tradición venezolana de los escritores costumbristas”, expresó conmovido. Sobre el acto en el Poliedro, recordó: “Creo que fue la primera vez que vi un acto tan multitudinario por un artista plástico en el país”. 
Si bien sus imágenes servían de catarsis ante la difícil situación del país, también era objeto de escudriñamiento por parte de los creyentes del azar. En un reportaje publicado cuando se cumplieron dos décadas de los "Zapatazos", hubo quienes afirmaron que además de un reflejo del país también eran una fuente para saber el número ganador de la lotería. “He ganado muchas veces con Zapata. Si me río mucho un día con su caricatura, quiere decir que allí hay un número para mí”, reveló Aníbal Carrasquero, ayudante de una zapatería. Algunos, incluso, habían desarrollado técnicas para una mayor precisión. “Agarro la caricatura y la mojo. Ahí va apareciendo el dato”, contó Juan Cárdenas, quien en la época hacía trabajos limpieza en un edificio de El Silencio. 
Sus obras se expusieron en lugares como la Galería de Arte Nacional, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas y la Universidad de Alcalá de Henares, además de otras galerías e importantes museos de diversos países. 
Zapata llegó a decir en 1987 que quería ser presidente y disputaría las elecciones del siguiente año. Hasta presentó lo que sería presuntamente su gabinete. Los ministros serían Rubén Monasterios, Manuel Graterol “Graterolacho”, Adriano González León, Luis Britto García, Otrova Gomas, Ildemaro Torres, Carlos Jorges y Roberto Hernández Montoya.  Pero retiró su candidatura. “Siempre creí, ingenuamente, que para aspirar a cargos tan distinguidos como estos bastaba con ser una persona honesta, con ser una persona honrada, pero parece que no; es más, hasta es un obstáculo, porque una persona honrada es muy difícil que consiga dinero suficiente para financiar una campaña”, dijo en una entrevista el artista, formado en Caracas y México, donde en los años cuarenta aprendió la técnica de los muralistas de ese país.  
Esa experiencia se manifiesta en Conductores de Venezuela, el mural inaugurado en 1999 en la autopista Francisco Fajardo, en el que aparecen Simón Bolívar, Armando Reverón, Teresa de la Parra y José María Vargas, entre otros.  

hsanchez@el-nacional.com

Zapata: “Las condiciones de vida de Coromotico han cambiado: está cada vez peor”

El intelectual defiende el papel de la crítica como herramienta para fortalecer la democracia. Cuestiona el oportunismo y la censura, al tiempo que advierte que solo las verdaderas revoluciones producen arte

TAL LEVY

Casi por medio siglo, el venezolano se ha acostumbrado a sus trazos reveladores de la realidad. Sus geniales ocurrencias acompañan el acontecer diario sin dejar de sorprender. Mucho es lo que sabe de casamientos entre palabra e imagen este artista plástico para quien el humor presupone reflexión.
Las caricaturas de Pedro León Zapata descorren los más destacados temas de la vida nacional, como por ejemplo la crisis eléctrica o la inseguridad. Así, junto a la figura de Thomas Alva Edison, leemos: “Yo solo inventé el bombillo, no el racionamiento”; o, al lado de una calavera: “Hasta a los fantasmas nos da miedo salir de noche en Caracas”. En ellas suelen desfilar personajes como Trinita o Coromotico, que ya forman parte del imaginario nacional. De militares e ironía política también están pobladas.
Zapata está claro en que el humor es para personas inteligentes y que los políticos difícilmente lo entienden. Día a día, ha hecho un credo de esa "desfloración de la inteligencia", como el escritor Salvador Garmendia llamó a la revista El Sádico Ilustrado, que el maestro del dibujo dirigió a finales de la década de los años setenta.
La crítica trasciende las caricaturas de quien fue Premio Nacional de Periodismo y se proyecta en otras creaciones plásticas suyas de ingeniosos títulos como La Monóxida Lisa, que data de 1975, cuando se ofrendó Todo el museo para Zapata, muestra individual que en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas recogió su obra artística, la cual ha sido expuesta en urbes como Ciudad de México, La Habana, Bogotá, Londres y Nueva York.
También merecedor del Premio Nacional de Artes Plásticas, este intelectual nacido en La Grita, estado Táchira, ha incursionado en el teatro, la radio y la televisión. De verbo ingenioso, administra cada palabra que sabe exactamente hacia dónde apuntar. A los 81 años de edad y recuperándose de las secuelas de una operación de corazón abierto realizada hace poco más de dos años, Pedro León Zapata responde vía correo electrónico a las preguntas servidas para la ocasión.
— Este año se cumplieron 45 años de su primer Zapatazos en El Nacional. En un país donde nada perdura, ¿cómo explica esta notable excepción?]— Tal vez porque no se me ocurre nada. Si se me ocurriera, estuviera trabajando en The Daily Planet, el periódico de Clark Kent, o sea, Superman.
— ¿Los Zapatazos son la obra de un editorialista, un humorista, un provocador, un cronista o un aguzado lector de la realidad?— Todo eso junto; sobre todo, un lector de periódico. Leo El Nacional desde que nació. Era la época de la Segunda Guerra Mundial y me gustaba mucho la posición antifascista del periódico. -En una de sus caricaturas, junto a la figura de un militar recurrente en sus obras, se lee: “El nuevo país del siglo XXI es igualito al viejo país del siglo XX”. ¿Tan poco hemos cambiado? ¿Venezuela sigue sin superar el militarismo? -Venezuela sigue igual. Yo era tan fanático lector de El Nacional que creí que el periódico ganó la guerra y que con eso se acababa el militarismo. Lamentablemente me equivoqué. Venezuela sigue sin superar muchas cosas y la democracia plena no se ha logrado todavía.
— Si le dicen "¡Atención, firrrrrme!", ¿qué contesta?— ¡Me voy corriendo!
— Hay quien ha lamentado que usted sea más reconocido como caricaturista que como artista plástico. ¿Qué replicaría a quienes afirman que las caricaturas no son obras artísticas?— La mayoría de las pinturas tampoco lo son. A mí me complace mucho que me reconozcan como caricaturista, modestamente, como Leonardo Da Vinci, como Rembrandt, como Goya, como Daumier. La caricatura sale todos los días; la pintura, cada vez que hay exposiciones. Hay menos caricaturistas que pintores, por algo será.
— Para Pablo Picasso, el arte es una mentira que nos acerca a la verdad. ¿Qué opina de ello?
— Yo estoy de acuerdo con todo lo que Picasso pintó y con todo lo que dijo.
— En El laberinto de la soledad, Octavio Paz escribió: “La mentira se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente (...) De ahí que la lucha contra la mentira oficial sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma”. ¿Considera que la realidad venezolana rubrica tal afirmación?— Sí la rubrica. La mentira es oficial. Lo que no es mentira es que la vida es sueño, como dijo Calderón. No hay mayor mentira que la Constitución. La mejor manera de mentir en la Constitución es que las buenas intenciones tienen su contrapartida. Desde este punto de vista, “la mejor Constitución del mundo” es ejemplar.
— ¿En la Venezuela actual tendría cabida una revista como El Sádico Ilustrado, que usted dirigió y que Roberto Hernández Montoya llegó a describir como el reino de la libertad absoluta?— Es verdad lo que dijo Roberto. A veces los mentirosos se toman la libertad de decir la verdad. Por otra parte, ahora Roberto no tendría tribuna para decir eso.
— Laureano Márquez ha asegurado que éste es el gran momento de la caricatura venezolana. Comparte esta opinión y, si es así, ¿por qué?— Es verdad porque nunca ha habido tantos caricaturistas y tan buenos. Además, lo dijo Laureano, por tanto es verdad.
— Durante la década de los ochenta, en su ejercicio humorístico de aspiración a la Presidencia, que algunos creyeron serio, incluía como miembros de su gabinete a personalidades del mundo de la cultura que hoy respaldan activamente al actual gobierno. ¿Qué sucedió para que ellos pasaran de apoyarlo a usted a Hugo Chávez?— Cada quien es libre de ubicarse donde mejor le convenga. En la época de mi candidatura presidencial era conveniente ubicarse con la democracia. Era conveniente ubicarse en una candidatura que tuviera opción de ganar. Y la mía tenía esa opción.
— Adeptos al chavismo no entienden por qué usted critica al Gobierno si, según ellos, Coromotico, uno de sus más célebres personajes, habría estudiado en la Misión Robinson, comprado en Mercal y acudido a atenderse con los médicos de Barrio Adentro. Entre la cuarta y la quinta república, ¿cree que han cambiado las condiciones de vida de Coromotico?— Es una hipótesis, por lo tanto, discutible. Las condiciones de vida de Coromotico han cambiado: está cada vez peor. Con todo y que se graduó, sigue teniendo el mismo sueldo y vive igual que antes.
— ¿Qué responde a quienes, como el presidente Chávez, han dicho que sus caricaturas son encargadas?—Encargadas por él y su comportamiento. Por otra parte, hace mucho tiempo que no lo dibujo.
— ¿De qué armario salieron los “revolucionarios de clóset”?— Algunos están todavía en el clóset contando el dinero a ver si está completo.
— En una entrevista afirmó que “son las revoluciones las que producen arte, no es el arte el que produce las revoluciones”. ¿Qué tipo de arte produce la llamada revolución bolivariana?— Las revoluciones producen arte cuando son verdaderas revoluciones. Ésta no tiene esa característica.
— Usted que marchó becado a México y estuvo en el taller Siqueiros, ¿qué opina de que el Gobierno esté impulsando el uso de murales y grafitis a través de la guerrilla comunicacional?—Nunca trabajé con Siqueiros. En cambio, observé mucho al maestro Diego Rivera mientras pintaba sus murales en el Palacio de Gobierno y en otras partes, en Ciudad de México. Habría que comparar esos murales de la guerrilla comunicacional con cualquiera de los de Rivera.
— Después de vivir 11 años en México, desde el efímero gobierno de Rómulo Gallegos hasta el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, afirmó que hubo momentos en los que se sintió mexicano. ¿Por qué? Y después de 11 años bajo el gobierno de Hugo Chávez, como venezolano, ¿cómo se siente?— Me sentí mexicano porque me quedé sin papeles, sin documentos venezolanos, y porque me casé con una mexicana y tuve dos hijos mexicanos. Ahora me siento más venezolano que nunca.
— Cuando viajó a Guadalajara para recibir el premio FIL de Literatura, Rafael Cadenas llamó a los intelectuales hispanoamericanos a "cuidar su democracia, aunque sea deficiente, aunque no sea cabal, para evitar que pueda ser destruida por algún caudillo". ¿Durante las últimas décadas del siglo XX, la intelectualidad de izquierda que perfiló la cultura venezolana cumplió con esta tarea o, por el contrario, mirando retrospectivamente, con sus críticas contribuyó a socavar sus bases?
— La crítica fortalece la democracia, más bien la ayuda. Hablar libremente contribuye por lo menos a desahogarse. Uno aprende a exigir, lo que no pasa en una dictadura. La democracia, aunque sea mediocre, busca la manera de que vivamos mejor.
— Si hiciera hoy el mural de cerámica Conductores de Venezuela, de la Ciudad Universitaria, ¿incluiría alguna otra personalidad de la Venezuela contemporánea?—No.
— ¿Qué se aprendía en la Cátedra Libre de Humorismo Aquiles Nazoa, patrocinada por la Universidad Central de Venezuela y coordinada por usted?—Democracia, porque en la cátedra se hablaba sin censura.
— Usted ha señalado: “Mi única aspiración es ser un perdedor ejemplar. Desprecio enormemente el éxito y a la gente exitosa”. ¿Por qué tanta repulsa hacia el éxito en un hombre que, sin duda, es considerado exitoso?— Yo no repudio el éxito, lo que repudio es la búsqueda del éxito.

TAL LEVY
LEVYTAL@YAHOO.COM

22 de enero de 2015

Conductores de Venezuela (1999) es una de las obras más importantes de Pedro León Zapata en Caracas. Fue ejecutado según diseño de Zapata en la Corporación "Cerámicas Carabobo" en Valencia durante la gestión de Gerente Administrativa de Frida Añez.

Desde hace 50 años la realidad se cuenta a “Zapatazos”

El primer "Zapatazo" se publicó el 21 de enero de 1965
El primer "Zapatazo" se publicó el 21 de enero de 1965
Maestro para los humoristas y caricaturistas de Venezuela, sus creaciones e inventiva en El Nacional cumplen 50 años. Es, para muchos, uno de los artistas más completos del país
El 21 de enero de 1965 se publicó el primer “Zapatazos” en El Nacional. Su autor es uno de los artistas más importantes de Venezuela: Pedro León Zapata, quien además de ser escritor, pintor y humorista ha dedicado gran parte de su vida al oficio por el que será más recordado: caricaturista.
Con un humor agudo, Zapata dibuja la realidad en las páginas de este diario.
Sus creaciones invitan a la reflexión. Sobre él reposa el logro de haber convertido al humor gráfico en género periodístico y vehículo de denuncias.
“Zapata es el maestro del humor en el país. Es un faro para quienes están perdidos. El día que no salga un ‘Zapatazos’ es porque algo pasa en Venezuela. Él es la voz de lo que todos pensamos”, dice el humorista Claudio Nazoa.
Laureano Márquez asegura que los “Zapatazos” son la radiografía más bien lograda de la contemporaneidad del país. “Zapata tiene la capacidad de decir en una sola frase lo que a un sociólogo le tomaría una tesis”, afirma.
Con él coincide Gabriel Bozzone, caricaturista de El Carabobeño, quien considera que a través de los “Zapatazos” el artista interpretó el humor del país y lo expuso con calidad.
“La caricatura en Venezuela está muy influenciada por su lenguaje, la forma en que se colocan los símbolos, cómo se alude a los políticos. En una sola imagen se esconde una figura conocida por todos a través de una alegoría”, agrega el dibujante.
Mara Comerlati, esposa de Zapata, resume las cinco décadas como un recorrido risueño y certero de lo que ha pasado en el país. “Siempre desde su punto de vista, porque la verdad no es una sola. La de él es auténtica y sincera, sin intereses espurios. Cuando ha apoyado una causa es porque ha estado convencido. Lo ha hecho de forma equidistante, sin fanatismo”, expresa.
El legado. Zapata ha influenciado a generaciones enteras de caricaturistas.
En el trabajo de artistas como Edo, Weil y Pinilla se evidencia el espíritu de los “Zapatazos”.
Bozzone se considera parte de este grupo: “Me levantaba todas las mañanas y tomaba café mientras veía el ‘Zapatazos’. Gracias a él, en Venezuela se le dio una mayor importancia al caricaturista como líder de opinión”, dice.
“Los humoristas gráficos están en deuda con él, con su  enseñanza de un humor comprometido, que no evade la realidad, que no fomenta el odio, que induce a la reflexión profunda. Los ‘Zapatazos’ son la visión más seria que alguien nos ha ofrecido de la sociedad venezolana”, indica Márquez.
Roberto Weil confiesa que el caricaturista lo influenció desde el quehacer pictórico. “Me metía en el laberinto de su técnica para recorrer los trazos y sentir la energía con que había sido creada la obra”, dice y agrega que el legado de Zapata es él mismo.
“Cuando uno observa sus caricaturas, entra en un mundo muy particular, un mundo único que es suyo, donde se encuentran ideas armadas de una manera que a uno nunca se le habían ocurrido”, completa el dibujante.
La más controversial. El viernes 20 de octubre de 2000 el trabajo de Pedro León Zapata tuvo un punto de inflexión cuando el entonces presidente Hugo Chávez se refirió en cadena nacional a uno de sus “Zapatazos”.
Al fallecido mandatario le molestó una pieza que ilustraba el temor de Zapata por la militarización del país, en la que un sable acompañaba a la frase “A mí la sociedad civil me gusta firme y a discreción”.
Comerlati considera difícil elegir alguna caricatura representativa, pero no duda en decir que la aludida por Chávez fue un hito. “Eso no había pasado antes. Él estaba en una boda en Colombia. Cuando llegó, le mostré el video. Sintió mucho estupor, le pareció insólito”.
Con ella coinciden Nazoa y Márquez, quien afirma que esa caricatura puede resumir todo el proceso del chavismo: “La construcción de una sociedad en la que solo quepa la obediencia militar, donde toda disidencia sea considerada un exabrupto. Zapata tiene ese tino, ese brillo para expresar estas cosas, que es inigualable”.
Días después de lo ocurrido, Zapata se refirió al tema en una entrevista publicada en El Nacional. Dijo que le parecía válido que el presidente ejerciera su derecho a réplica, pero lo contrarió en otro aspecto. “No le acompañó la razón cuando dijo que yo, Pedro León Zapata, pienso porque se me paga. Eso no me pareció correcto. Sentí que esa era la expresión de lo que quiero imaginarme que en los cuarteles piensan de la gente que piensa: que la gente piensa porque le pagan”, afirmó.
Muchos de las pinturas originales de los primeros años de “Zapatazos” se perdieron. Otras fueron donadas a la Galería de Arte Nacional y la Casa de las Américas. “En casa permanecen muchas. Se podría hacer un extraordinario museo con las obras de Pedro León y de otros caricaturistas. Él hizo que se respetara el género. Eso es un legado que las nuevas generaciones han prolongado”, señala Comerlati.

Un mural que espera su recuperación
Conductores de Venezuela (1999) es una de las obras más importantes de Pedro León Zapata en Caracas. Fue ejecutado según diseño de Zapata en la Corporación "Cerámicas Carabobo" en Valencia durante la gestión de Gerente Administrativa de Frida Añez.
Son más de 150 metros de extensión en la autopista Francisco Fajardo en los que se ven figuras como Armando Reverón, Teresa de la Parra, José María Vargas y Simón Rodríguez.
Su majestuosidad se enfrenta al paso del tiempo y el descuido. “Es monumental. Lo que me duele muchísimo es su conservación. Tiene un par de boquetes muy grandes, a pesar de que la Universidad Central de Venezuela con sus escasos recursos hizo algunos arreglos hace varios años. Hay que desmontarlo completo, sanear el muro y volverlo a pegar”, dice Mara Comerlati.
La esposa del artista plástico recuerda que hay otros murales en similares condiciones. “En Lechería hay otro que está en mal estado. Hace poco denunciaron que cometieron vandalismo, incluso. No sé si aún exista el de la Casa Cultural Agua Fuerte, que está ubicada en la carretera que lleva al pueblo de Choroní, en el estado Aragua. También hay dos grandes en la Universidad de los Andes, en el núcleo de La  Hechicera, donde está la Facultad de Arquitectura y Diseño”, detalla.

17 de enero de 2015

El reconocimiento que había alcanzado Pedro León Zapata como caricaturista después de su retorno a Venezuela, a finales de 1958, fue determinante para que la dirección del diario El Nacional resolviera incorporarlo a sus filas, en 1965

Pedro León Zapata y sus 50 años en EL NACIONAL

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El reconocimiento que había alcanzado Zapata como caricaturista después de su retorno a Venezuela, a finales de 1958, fue determinante para que la dirección del diario El Nacionalresolviera incorporarlo a sus filas, en 1965. El 21 de enero de ese año, aparece publicada la primera caricatura de Pedro León en el prestigioso periódico. El popular boxeador Carlos “Morocho” Hernández, quien a puño limpio obtuvo la corona de campeón mundial, en la categoría de peso pluma, frente al norteamericano Eddie Perkins, fue el motivo principal del dibujo realizado. El nuevo monarca aparecía trajeado con su indumentaria de boxeador y su corona, parado en la parte superior de un envase de leche, clara alusión a la buena suerte (o buena leche) del peleador venezolano. A la sección que le fue asignada a Pedro León para publicar sus caricaturas se le dio el nombre de Zapatazos, el cual fue sugerido por el periodista Omar Pérez, quien para ese momento estaba encargado de la página como suplente de Julio Barroeta Lara. Al principio, Zapata no estuvo de acuerdo con la denominación porque se podía entender como una forma de autopromoción. Pero Barroeta se encargó de disuadir a Pedro León respecto a su preocupación, convencido de la gracia implícita en su doble connotación.
En el ingreso de Zapata a El Nacional, el historiador y ex presidente de la república Ramón J. Velásquez tuvo un papel principal. Este había sido nombrado director del diario en 1964, después de desempeñarse como secretario de la Presidencia de la República, en la gestión de Betancourt. “Pensé –rememora Velásquez– que era necesario recuperar el género de la crónica para el periodismo nacional e invité a varios intelectuales a colaborar en una página concebida para ese fin en el primer cuerpo del periódico; entre ellos estaban Ludovico Silva, Jesús Sanoja Hernández, Luis Herrera Campins, Jesús Rosas Marcano y Aníbal Nazoa. Fue este último quien me habló de Zapata, así que lo llamé y le ofrecí un espacio para publicar diariamente sus cartones, que desde el primer día fueron un éxito”.
De verdad, los Zapatazos proyectaron a Pedro León como el mejor caricaturista de Venezuela y uno de los mejores de Hispanoamérica. Dos fueron los factores determinantes para ese logro. En primer lugar, su amplia cultura humanística y esa capacidad suya para hilvanar ideas complejas en los términos más sencillos. Y en segundo término, su condición de excelente artista plástico con sobrada habilidad para realizar un trabajo dentro de los parámetros artísticos de su tiempo, colmado además de originalidad. Como abeja entre las flores, su actividad plástica vuela del dibujo a la pintura y viceversa. Pues bien, esa mezcla de factores habilita a Pedro León para realizar dibujos caricaturescos que plásticamente sobresalen frente a los que hacen la mayoría de sus colegas; pero, además, los textos que incorpora a los mismos nos hacen reír y reflexionar a la par por los mensajes que están allí contenidos.
Una opinión por demás autorizada en este campo es la de Sofía Ímber, quien al respecto escribió: “No hay que hacerse ilusiones: hablar o escribir sobre Pedro León Zapata no es fácil. No lo es porque la primera tendencia, la primera idea que asalta el papel blanco es la del elogio. Elogiarlo sin medida puede ser un recurso, pero elogiarlo no basta (…) Su humor no es simple, no bastan la risa o el disfrute. Después de la risa, viene inevitablemente la meditación sobre lo que expresó o se propuso decir Zapata. Quiero decir que en él, en su humorismo, ya sea la palabra, ya sea la caricatura o el dibujo, la lectura comporta el descubrimiento de signos diversos y de mensajes que pueden estar ocultos. Humorismo para reír… No, la cosa no es tan sencilla. Si se permite, mejor sería decir que el humorismo de Zapata es una invitación a pensar (…) pertenece a la estirpe de los grandes dibujantes. Conoce a todos los que en el mundo (del arte) han sido. Conoce las virtudes del dibujo y los secretos de la línea. Le basta un trazo, una sombra. Sean caricaturas o dibujos de otra naturaleza, su arte se desborda, imaginación y dominio técnico se dan la mano (…) Hay innumerables aspectos en la vida de Zapata como individuo que son también admirables: su cultura humanística, el poder de su conversación, su capacidad para crear, su inextinguible sentido de la amistad”.
Otra opinión que no podemos dejar de lado, por tratarse hoy de un personaje de fama y reconocimiento mundial, es la del maestro José Antonio Abreu: “Zapata es uno de esos raros artistas que pueden dialogar en profundidad en las grandes audiencias. Su trabajo como caricaturista editorial en el diario El Nacional de Caracas es ya una leyenda. No se concibe abrir el periódico sin que nos asalte esa imagen concisa y contundente, que nos narra en escuetos términos lo más palpitante de la actualidad, con un inconfundible toque de penetrante humor crítico. Para millones de espectadores Zapata es el cronista del ingenio, la gracia y la oportunidad, que diariamente brinda sentido al vasto acontecimiento representado por una sociedad, con sus alternativas y destinos”.
Hay una anécdota de sus comienzos en El Nacional que merece ser contada. Quien la rememora es Ramón J. Velásquez: “La representación de los ricos que Zapata acuñó presentándolos a través de un individuo ventrudo, vestido con chaleco y adornado con un brillante en la mano, despertó el resquemor de cierto directivo de El Nacional, quien se dirigió a mí para sugerirme la conveniencia de interrumpir cuando antes la publicación de sus caricaturas. En esos días me encontré en una recepción con el embajador Berbaum, representante diplomático de Estados Unidos en Caracas, quien me llamó aparte para conversar. Resultó que el hombre era un entusiasta coleccionista de caricaturas políticas y estaba interesado en adquirir algunos originales de Zapata, a quien consideraba un genio indiscutible. Le sugerí entonces que se dirigiera al citado directivo y le solicitara algunos cartones. A los días se presentó el embajador norteamericano en el periódico y obtuvo las piezas que quería, después de ponderar la singular calidad de nuestro caricaturista. Hasta ahí le llegó a Zapata la tacha de comunista. No hay duda de que es el mejor editorialista venezolano de la democracia”.
Quienes valoramos la libertad de expresión, más aún después de lo ocurrido a al semanario francés Charlie Hebdo, estamos de fiesta y deseamos que Zapata nos siga alegrando el día, por muchos años más, con el arte de sus contundentes Zapatazos.

La colección se compone de un total de veinte obras, fechadas entre 1955 y 2004, un año antes del fallecimiento del artista, que se expondrán al público en el centro de arte parisino desde mañana y hasta el próximo 20 de mayo 2013.

Obra de Jesús Soto llega al Pompidou de París

La colección se compone de un total de veinte obras, fechadas entre 1955 y 2004, un año antes del fallecimiento del artista

El movimiento, la geometría y el color, claves en la obra cinética del artista venezolano Jesús Rafael Soto, protagonizarán una exposición en el centro Pompidou de París hasta mayo que este martes fue presentada en la capital francesa.

La colección se compone de un total de veinte obras, fechadas entre 1955 y 2004, un año antes del fallecimiento del artista, que se expondrán al público en el centro de arte parisino desde mañana y hasta el próximo 20 de mayo.

En ellas, el movimiento, el volumen, el color y las formas tridimensionales son las estrellas, en un "conjunto excepcional que permite reconstruir el trayecto de este autor" a caballo entre el arte abstracto y el arte moderno y una de las figuras clave de arte cinético europeo en la segunda mitad del siglo pasado, basado en la estética del movimiento, según los organizadores.

Jean-Paul Ameline, comisario de la exposición, declaró a Efe que los artistas cinéticos "quisieron que las obras de arte, las pinturas, los cuadros y las esculturas no fueran solamente objetos estáticos sino que se convirtieran en objetos frente a los cuales apareciera el movimiento".

Algunos de esos artistas optaron por hacerse con un motor eléctrico o una máquina para conseguir el efecto, no así Soto, que "quiso que fuera el propio ojo el que hiciera moverse al cuadro", según Ameline.

Así, algunas de las obras expuestas muestran un "fondo estriado, a rayas blancas y negras, y delante cuadrados, hilos de hierro y formas diferentes que dan la impresión de moverse cuando el espectador se desplaza delante del cuadro", continuó el comisario.

9 de enero de 2015

En 1955 Aldemaro Romero presentó Dinner In Caracas, el primer disco del compositor y arreglista valenciano que entonces tenía 27 años de edad. Fue lanzado por el sello estadounidense RCA Víctor, que realizó una serie llamada Dinner In…en varias ciudades latinoamericanas..El álbum es considerado un clásico por hacer versiones, con orquesta de salón, de canciones tradicionales venezolanas.

2015 es un año aniversario para discos clásicos

Varios álbumes de artistas venezolanos estarán de aniversario en 2015. Algunos más longevos que otros y, aunque tal vez no sean conocidos en su totalidad por el público en general, contienen temas que se han convertido en clásicos, bien sea entre los seguidores del género respectivo o del ideario nacional

Producciones de Aldemaro Romero, Hugo Blanco, Simón Díaz, Desorden Público y Los Mentas cumplen una década, o más, este año. No todos pueden conseguirse actualmente en formato físico, pero algunos medios como Youtube permiten escucharlos. Itunes es otra herramienta para el acceso a las grabaciones
Música venezolana en orquesta
  1. Aldemaro Romero - Dama Antañona - YouTube

    www.youtube.com/watch?v=E8_1tlniW6g
    6 de feb. de 2012 - Subido por Vinushka Vetinarius
    Tema del histórico "Dinner in Caracas", grabado por Aldemaro Romero y "su" orquesta de salón (en ...
  2. Aldemaro Romero nacido en Valencia (Edo.Carabobo) en 1928 fallece en 
  3. Caracas el 15 de septiembre de 2007.

En 1955 Aldemaro Romero presentó Dinner In Caracas, el primer disco del compositor y arreglista venezolano que entonces tenía 27 años de edad. Fue lanzado por el sello estadounidense RCA Víctor, que realizó una serie llamada Dinner In…en varias ciudades latinoamericanas como La Habana, Río de Janeiro, Buenos Aires y Ciudad de México. El álbum es considerado un clásico por hacer versiones, con orquesta de salón, de canciones tradicionales venezolanas como “Alma llanera”, “La reina”, “Dama antañona”, “Adiós a Ocumare” y “Barlovento”. Algunas piezas pueden escucharse en Youtube. El disco en versión digital puede adquirirse por 60 dólares en Itunes. Un año después, en 1956, Romero dirigió la orquesta en Dinner in Colombia, con temas como “Flores negras”, “Santa Marta”, “Caprichito” y “El trapiche”.
Lista de canciones (Tracklist) de Dinner In Caracas:

Side A
1. Alma Llanera
2. Luna De Maracaibo
3. Endrina
4. Conticinio
5. La Reina
6. Adiós A Ocumare

Side B
1. Sombra En Los Médanos
2. Serenata
3. Dama Antañona
4. Fúlgida Luna
5. Besos En Mis Sueños
6. Barlovento 

55 años de “Moliendo café”
El nuevo ritmo orquídea, de Hugo Blanco, es un disco que contiene piezas resaltantes como “Orquídea”, “Noche blanca”, “Madrigal”, “Mis sueños”, “La perdiz” y “Fantasía criolla”. Sin embargo, hay una que trascendió más allá de Venezuela: “Moliendo café”. En el álbum, de 1960, aparece la versión instrumental interpretada por el arpista. La pieza ha sido versionada decenas de veces por otros artistas como Mario Suárez, José Feliciano, Azúcar Moreno, Lucho Gatica, Dámaso Pérez Prado, Plácido Domingo, José Luis Rodríguez, Ricardo Montaner y la arpista japonesa Mika Agematsu. En el año de su publicación, en los créditos del álbum, el tema tiene como autor a José Manzo, a quien también se le atribuye la composición, como ocurre con otras canciones de El nuevo ritmo orquídea que puede escucharse completo en Youtube.
Un caballo sabanero se hizo famoso
Simón Díaz cantó en “Caballo viejo” sobre el amor sin edades, el paso del tiempo, la cercanía de la muerte, las oportunidades y la pasión desenfrenada. La pieza vio luz por primera vez en 1980 en el discoGolpe y pasaje: Caballo viejo, que posee otros temas del cantautor venezolano como “Mercedes”, “Despedida”, “Angustia” y “El preso”. En la grabación, el músico estuvo acompañado por el Conjunto Criollo de Candido Herrera, el guitarrista Gabriel Rodríguez y el maraquero Mario Díaz. En 35 años, “Caballo viejo” ha sido versionada no solo en su género original, sino también en jazz, cumbia, rock, salsa por artistas como Rafael, Gilberto Santarrosa, Juan Gabriel, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, Sin Sospechas, Sandro, Gipsy Kings y Ray Conniff.